Myself (2/5)

Capítulo 2

Cambio

Caminaba descalza sobre el duro asfalto. A su lado se encontraba un joven al cual no podía reconocer, pero eso no la desconcertaba. Sentía una tranquilidad inexplicable mientras avanzaban en medio de la oscuridad sobre una larga carretera desierta, pero la luz de la luna los acompañaba, dejándolos ver un poco a su alrededor.

—La vida es un abrir y cerrar de ojos —expresó el joven de cabello negro— cuando menos lo esperas ya estas viviendo, observando. Pero eso no es para siempre y algún día tenemos que morir, cerrar los ojos.

—Eso es… pero si nosotros parpadeamos continuamente, ¿Qué pasa con eso entonces? ¿volvemos a vivir? — expresó ella mientras veía sus pies al caminar.

—Es como un ciclo, gente muere y nace continuamente. A unos les toca ver la luz y a otros la oscuridad.

—¿Y nosotros? —volteándolo a ver.

—La vida es como un sueño, al que no le tomamos importancia y lo dejamos pasar…

—Un sueño muy fugaz, ¿eh?

—Como el agua que tomas entre tus manos, algún día terminará escapándose de ellas —fijaba su mirada en un punto invisible para la chica.

Se quedó en silencio y comenzó a mirar más detalladamente el lugar en el que se encontraban caminando. Nunca había estado ahí, o no lo recordaba haber visto algún día. Notó que no eran las únicas personas que caminaban por ahí, habían algunas más a parte de ellos,  pero ninguna iba en la misma dirección. De pronto se dio cuenta de que dos personas se encontraban sentadas a la orilla de la carretera, sobre el verde pasto y una delgada neblina que se levantaba apenas unos centímetros del suelo. Dos personas conocidas, eran ella y un joven, se veía ella misma platicando felizmente con un muchacho, ese muchacho era…

Pero no se sorprendió, siguió caminando mientras el desconocido a su lado hablaba de cosas que ella apenas entendía, todo se volvía lento y sus oídos de pronto dejaron de escuchar la voz que le hablaba. Al final de la carretera se encendía una luz que se hacía cada vez más fuerte, se acercaba con lentitud y rapidez a la vez. No podía distinguir si era ella la que se acercaba o la luz la que lo hacía, invadiéndola por completo. Cegándola inevitablemente.

Cuando por fin pudo abrir bien los ojos se pudo dar cuenta de que se encontraba en medio de una enorme ciudad, con grandes edificios, autos por doquier, personas viniendo de aquí para allá. El ruido la aturdió de tal forma que la dejó perturbada, posó ambas manos sobre su cabeza y cerró fuertemente los ojos.

—Todo está bien —alguien posó una mano sobre su hombro—, tranquila.

—¿Quién eres tú? —preguntó después de haberlo visto unos segundos, era el mismo chico de ese sueño tan extraño que había tenido. Pero ahora ella se encontraba más consiente de sí misma— ¿Dónde estamos?

—No es un lugar desconocido para ti —empezó a caminar lentamente—, presta un poco de atención…

La chica lo siguió mientras miraba con atención aquellos edificios que se alzaban frente a ellos, claramente era un lugar desconocido. Sin embargo, notó algo familiar en todo aquello, no era del todo diferente a algo que ya había conocido anteriormente. Aquella tienda; aquel parque que a lo lejos se divisaba; aquellas calles. Todo encajaba perfectamente. Pero, ¿Cómo podía ser eso cierto?

—¿Te has dado cuenta? —preguntó con una sonrisa el extraño joven de ojos avellana.

—No… ¿Cómo es posible?, esta no es mi ciudad, aquella ciudad que abandoné ayer. Es imposible —desaceleró su paso.

—¿Ayer? —la rodeo por los hombros para que le siguiera el paso—. ¿Puedes ver eso? —apuntó a uno de los edificios mas llamativos, de grandes ventanales, donde posaban varias pantallas de publicidad. En uno venía la fecha del día en curso.

Ella se detuvo sorprendida, no podía creerlo, pero lo veía con sus propios ojos. Era el mismo día del mismo mes, pero con 5 años más agregados al actual. A su actual año. ¿Qué estaba pasando?

—¿Cómo puede ser esto cierto? —preguntó con desconcierto.

—Acompáñame —en respuesta el joven comenzó a caminar.

—¿A dónde iremos? —observaba alrededor, aún impresionada, sin entender nada.

Pero él no respondió, solo se limitó a voltearla a ver con ojos serenos, transmitiéndole un poco de tranquilidad a la joven. A pesar de ser un total desconocido, parecía no ser mala persona, aunque ni siquiera estaba segura de que fuera una persona.

Recorrieron varias manzanas sin pronunciar palabra alguna, el sol ya amenazaba con esconderse y sin embargo los automóviles seguían con su ajetreo diario, como si no hubiera tiempo para descansar en esa ciudad. El chico de cabello oscuro caminaba a paso constante delante de ella, sin reparar en nada de lo que estaba sucediendo, mientras que ella se preguntaba en qué pensaba y como le explicaría todo aquello. Por supuesto que le exigiría una explicación. Y cuando estaba a punto de hacerlo él se detuvo, esa era la oportunidad para preguntarle.

—¿Mónica? —exclamó una voz antes de que ella dijera nada—, sí, ¡eres tu! Vaya sorpresa, no pensé volverte a ver algún día.

Era un joven alto y simpático, de tez morena y un peinado al estilo punk.

—Tú eres…

Ahnira Sang

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s