Lo que sucede cuando cierras los ojos

Lo curioso de cuando voy a dormir, es que nunca sé lo que está a punto de ocurrir.

Acomodo mi cabeza sobre la almohada pensando en los últimos acontecimientos que ocurrieron en mi día, me dispongo a cerrar los ojos y, comienzo a ver imágenes en mi cabeza que no puedo controlar.

Un día desperté y me senté sobre mi cama, vi alrededor; estaba en la tranquilidad de mi habitación. Pero, entonces ¿por qué tenía el pulso acelerado?

Me encontraba paseando por un lugar desconocido, era como una tienda a orillas de una carretera que era atendida por una familia. Dentro, había muchos clientes, pero yo buscaba al hijo del dueño, que resultó ser un viejo amigo, me encontraba nerviosa y al despedirme le dije algo en secreto.

Pronto, salí de la tienda y me subí a un autobús que estaba estacionado afuera del lugar, tenía  la sensación de ser observada, seguía sintiéndome nerviosa. Había mucha gente abordo y tomé un asiento vacío mientras veía que un sujeto armado corría en dirección al autobús, me buscaba a mí, de eso estaba segura. Afortunadamente, éste arrancó antes de que el sujeto peligroso lo abordara. Sin embargo, comenzó a abrir fuego contra nosotros, curiosamente los únicos asustados éramos el chofer y yo, intentando esquivar las balas, y él, manejado cada vez más aprisa.

Todo es confuso, pero me veo saliendo del autobús que se ha volcado en el camino. Corro, corro tan rápido como lo es posible con aquellas piernas tan ligeras, siento que puedo seguir corriendo sin llegar a un ápice de cansancio. Elaboro estrategias mentales, es de noche, me encuentro corriendo por un vecindario desconocido, zigzagueando para no ser interceptada por las balas que aquel hombre disparaba contra mí mientras me perseguía, tenía planeado perderme entre aquellas casas, pasar de una cuadra a otra para esconderme de ese hombre.

Lo más irónico, es que cuando pensaba que ya todo había terminado, que había escapado del agresor, terminé regresando al lugar donde se había volcado el autobús. Donde escuché por primera vez la voz de ese sujeto: sabía que regresarías.

Mis ojos demostraron asombro y, como si fuera en cámara lenta, me di media vuelta para echar a correr mientras él disparaba dispuesto a atinar en alguna parte de mi cuerpo.

No recuerdo nada más, no sé si logró lo que se proponía, pero, estoy segura de que, a pesar de todo, se sintió bastante real.

Ahnira Sang

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