La locura de vivir

Es cuestión de tiempo,
poco a poco constituyes los cimientos
de una existencia con errores
y aciertos.

Confrontas a tu mismo pensamiento,
exhalas cada movimiento
y cuando te das cuenta,
de tus manos se ha escapado el mismo tiempo.

Sonríes ante lo vivido,
así como también lloras y te enojas,
constante te sientes abatido
pero disfrutas cada uno de tus latidos.

Vaya a ser quien se dé cuenta
que todos sus encuentros se le borran,
quien se ha perdido en el olvido
de una existencia que se lamenta.

Y se lamentará más que eso,
quien olvide que el verdadero progreso
no se mide con objetos ni dinero,
consiste en aceptar la locura como un progreso.

Ahnira Sang

 

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Un viaje inesperado

Toma todas tus letras, guárdalas en tu maleta y emprende el viaje sin mirar atrás.

Queridos lectores, comparto con ustedes una de las cosas que más me gustan hacer: viajar. Y puedo estar completamente segura de que cualquier lector está dispuesto a olvidar esas cuatro paredes y volar hacia dimensiones desconocidas, aquellas que se trazan a través de las letras traviesas mentalizadas por el escritor que se atrevió a inventarlas.

Desde que recuerdo mi vida ha sido un conjunto de viajes inesperados, un compendio de travesías que no esperaba vivir, junto con el afán de mi padre de armar maletas de forma inesperada y salir rumbo a sitios desconocidos, se ha ido tejiendo un deseo de seguir esos alocados pasos y arriesgarme a nuevas aventuras.

El último viaje que realicé antes de graduarme de mi licenciatura, fue a lado de unas amigas muy especiales, esas que recuerdo siempre con ganas de vivir aventuras increíbles. Ese viaje fue directamente a la playa más cercana del lugar donde estudiábamos, a unas 12 hrs de distancia, sin embargo, la misma distancia (y economía) no impidió que nuestra valentía se menguara y trazáramos rumbo hacia nuevas travesías. En aquella ocasión, con mochila en la espalda y un decidido dedo pulgar nos marchamos rumbo a Mazatlán, Sinaloa, un hermoso lugar lleno de mágicos lugares y experiencias inolvidables.

 

Tengo una pregunta para ustedes, queridos lectores. Sea cual sea el tiempo en que lean este post: ¿Cuál es el lugar más hermoso que han visitado? ¿Por qué valdría la pena conocerlo?

 

He conocido lugares hermosos de mi México lindo y querido, tan mágicos e incomparables. En esta ocasión, diré que mi lugar favorito ha sido la maravillosa zona arqueológica de Chichén Itzá, ubicada en el estado de Yucatán. Lugar donde habitó la antigua civilización maya, salpicado de una arquitectura impresionante y adornado con la bondad de la naturaleza, una cuna de tradiciones y cultura, de gente honrada y trabajadora.
Sin duda alguna, uno de los lugares que deben conocerse en esta vida.

 

Ahnira Sang

La relatividad del tiempo

Alguien una vez me dijo: el tiempo fluye inversamente a la necesidad que deseas que transcurra. Bueno, probablemente con otras palabras, pero en esencia significa que el caprichoso tiempo (o noción que tenemos de él) nos hace jugarretas que, de pronto, nos tiene envueltos en situaciones estresantes, tristes, o meramente fugaces. De las cuales, desearíamos capturar, congelar o estacionar para admirarlas en todo su esplendor. Al igual, existen las que, por más que miremos las testarudas manecillas del reloj, ansiamos corran de prisa, culminen de una vez por todas.

Pregunta del día:

El tiempo, ¿alguna vez te ha jugado una mala broma?

 

Ahnira Sang

LA VENTAJA DE VIVIR

La ventaja de vivir en esta época, es que tengo infinidad de recursos a mi alcance, lo curioso es que, a pesar de ello, siento que nos hemos quedado estancados. O, tal vez, las brillantes ideas, quedan opacadas ante el brillo artificial de las grandes ciudades. O, tal vez, las más melodiosas voces, quedan sofocadas ante el ruidoso andar de los automóviles. O, tal vez, las grandes acciones, quedan olvidadas ante las cosas absurdas y graciosas que te brindan aquellas pantallas luminosas.

¡Me encuentro ahogada!, ahogada en un ritmo de vida tan robótico, donde el tiempo obtiene una calidad monetaria. Escucho a mi madre decir: “El tiempo vale oro”.

¿Qué pensarían nuestros antepasados? Aquellos que, en su mayoría, podían detenerse a contemplar el cielo. Tal y como nuestros pensamientos juzgan duramente los errores del pasado, ¿ellos qué pensarían al ver que nos detenemos únicamente a ver la pantalla de nuestro celular?

Es sofocante, lo admito, es cansado tener que vivir tan deprisa. ¡No hay tiempo para esto! Me repite una voz en mi cabeza, una y otra vez. ¿No hay tiempo?, ¿Desde cuándo? Debato en mi interior. Y no encuentro tal momento, ese momento en que el tiempo se perdió.

No hay tiempo… pero, no hay tiempo para estar pensando en esto. ¿Estás loca? Siempre preocupada, apresurada, cual conejo en la historia de Alicia en el país de las maravillas.

La ventaja de vivir en esta época, es que parece ser que todo se ha inventado ya, esto me permite sentarme cómodamente a disfrutar de las maravillas de la tecnología. ¿Crear algo yo? Ni que tuviera tanto tiempo como los de ayer.

¡Oh, no! ¿es tan tarde ya? No es posible que, teniendo todas estas ventajas, me tome tanto tiempo realizar mis actividades.

Tengo que hacer esto, rápido, que se me acaba el tiempo. ¿Se me acaba el tiempo?…

… ¿Qué es el tiempo?

 

 

Ahnira Sang

LA CAUSA DE TUS MALES

 

Solía atormentarme cada vez que abría la llave del agua caliente y me salía fría, cuando planeaba las cosas y algo me salía mal, cuando cada boleto de sorteo que compraba resultaba no ser el ganador. Solía atormentarme cada tropiezo, cada chicle pisado, cada semáforo en rojo, pensaba: ¿acaso será un castigo divino?

Me atormentaban tanto cosas grandes como las pequeñas, mi pregunta favorita a cada una de esas situaciones surgía inmediatamente. Mi alarma no sonaba, encontraba sucia la camisa que utilizaría ese día, me quemaba con la taza de café, mi pan se había caído por el lado de la mermelada, perdí el camión de las 6:00a.m., el taxista me había cobrado de más, había llegado tarde al trabajo y descubierto que el proyecto a entregar lo había olvidado en mi departamento. Entonces me preguntaba, ¿por qué a mí?

Los días pasaban con gran frenesí, impregnados de malas situaciones destinadas para mi. Alguna especie de prueba me esperaba al cruzar la puerta, quizá solo faltaba la escena del piano cayéndome encima justo cuando salía a la banqueta. Creo, de alguna forma, me salvaste de eso.

Sí, me has salvado del fatal destino, ese que me había trazado en la cabeza durante toda mi vida. Y te conocí, y no estoy diciendo que tengas un súper poder, o que hayas encontrado un extraño invento que dispersara lo malo en mi vida. Lo que hiciste, lo único que hiciste fue compartir. Y eso, me curó.

Ahora me miras con esa expresión que me encanta, seguro crees que me he vuelto un demente. Así es, justo como yo pensé de ti aquel día en que cruzamos palabras por primera vez, cuando descubrí esa forma de pensar tan realista y optimista al mismo tiempo. ¿Cómo encontrar siempre el lado bueno de las cosas?

Como personas, no solemos compartir lo que pensamos, vivimos aferrados a una máscara que mostramos a los demás, para que no se den cuenta de lo que tenemos dentro. Justo como la máscara que te mostré aquel día que fingí no estar molesto ante tus graves comentarios, ¿cómo era posible que me dijeras tantas verdades tan a la ligera? Y ahora me atrevo a quitármela y decirte que en el justo momento que me dijiste que yo era la causa de mis propios males, sentí que me hervía la sangre, más no hice otra cosa que sonreír.

Ahora recapacito y me doy cuenta que tienes algo de razón: he caminado por la vida fijándome en lo que me falta, y no en lo que tengo. He sembrado amargura, recelo e inseguridad ante todas las situaciones que me rodean y, en lugar de aprender de eso, reniego.

Vivimos en un mundo que exige la perfección, y tu me enseñaste que la perfección no existe. ¡Qué gran mentira nos ha inculcado la sociedad! ¿Qué hago entonces? Dar amor, comprensión a mi mismo y a la propia vida. No ser tan exigente con ella, es imposible que cumpla todas mis expectativas. ¿Debo renunciar a lo que deseo? ¡Claro que no! Debo esforzarme por hacer las cosas aún mejor.

Por eso inicio aquí, contigo, y te pido una disculpa por no ser sincero contigo. Gracias por compartir algo de ti, espero hacer lo mismo y contagiar esto que ha nacido ahora en mi.

 Ahnira Sang

A ti, querido escritor…

Querido escritor

La noche anterior, me encontré a mí misma emocionada por la ida a un concierto de una banda que amenizaría la noche con música norteña y tejana, música que no suelo escuchar, sin embargo, me emocionó la idea de que una banda con larga trascendencia y buena música se presentara en una ciudad tan pequeña como la mía.

Lo curioso fue que, a diez minutos de mi partida, llegó a mí un torrente de inspiración de no sé dónde. Me sorprendí frente al computador escribiendo efusivamente aquellas letras que por tanto tiempo busqué por muchísimos lados. Poco a poco, una nueva historia se estaba forjando tras el piqueteo de cada tecla, en un ritmo constante. Fue increíble que, en unos cuantos minutos, hubiera logrado lo que jamás en tres horas con total tiempo disponible para continuar con todas aquellas historias inconclusas que buscan ansiosamente su continuación.

Queridos escritores, soy joven en esto, o así lo siento yo. Llevo aproximadamente nueve años de mi vida sintiendo una extraña pasión por las letras y, apenas en este punto, he descubierto, en mi, algo nuevo. Si analizo estos largos, o cortos, nueve años, me puedo percatar de que en innumerables ocasiones he sentido una horrible frustración al momento de querer escribir algo: algo que ha llegado a mi mente y deseo plasmarlo tan bello como ha aparecido en mi cabeza. Y, por más que me empeñe, no logro más que un estúpido garabato cual pintor frustrado.

¿Les ha sucedido alguna vez? Esto me hizo dudar seriamente del talento que me decían que tenía al escribir, o ¿acaso era tan escasa mi pasión?¿cómo deseaba ser entonces una excelente escritora? Si a veces me tomaba más de medio año volver a escribir algo que me hiciera sentir satisfecha con mi trabajo.
Todo esto, queridos escritores, me hizo sentir una gran frustración y unas inmensas ganas de dedicar mis esfuerzos a algo diferente.¡Al diablo ser escritora! Qué insensato mi deseo, siendo que pocas personas logran publicar un libro en vida. ¿Qué me asegura a mí, una simple joven mexicana, que llegaré al éxito?

No obstante, algo nuevamente me impulsó a plasmar esas descabelladas ideas. ¡Es que surgen tan de repente! y no puedo evitar ese impulso que me incita a buscar una pluma o encender la computadora. ¿Les ha sucedido, queridos escritores? Me imagino que, en cada persona, es diferente. Me he dejado llevar por los celos ante aquellas personas que parecen manantiales de historias, las cuales, con facilidad salen de sus dedos y en definitiva me han dejado, por muchísimas letras, atrás. Es ahí, cuando me siento fracasada.

Sin embargo, la noche pasada he descubierto, por fin, la forma de despertar aquella inspiración que tanto me hace falta al momento en que mi decisión me sienta frente a frente con la pluma y el papel. Pero, esto es algo que probablemente solo me suceda a mi, una escritora que a veces se siente a medias. Querido escritor, cuéntame ¿es normal esto? o ¿mejor tendré que dedicar mis esfuerzos a algo diferente?

A ti, querido escritor, te invito a que compartas tus experiencias al escribir. Es bueno hablar de eso de vez en cuando… o escribirlo.

¡Saludos!

Ahnira Sang

Irremediable soñadora

Aún sin recordar si he escrito esto antes, en algún lugar: me declaro una irremediable soñadora.

No puedo evitar que, dentro de cada acción; cada paso, cada respiro y parpadeo, esté ahí, mi lado soñador. Ese que, sin pedir permiso alguno, fluye dentro de mí, ideando alguna travesura, un viaje sin retorno, un trazo no imaginado antes. Hasta eso, caprichoso y empeñado a hacer las cosas a su manera, a indagar en las posibilidades menos pensadas, a pesar de que con ello termine cayendo en algún que otro cliché.

Mi otro yo, aferrado a idear viajes espaciales, a trazar planos que en ocasiones quedan olvidados en el sótano de los sueños rotos. Esa misma, que me empuja a determinar altas expectativas y desilusionarme en un abrir y cerrar de ojos, dejando un sabor amargo y dulce al que me ha vuelto adicta.

Es mi interior un gran campo de batalla entre la tajante, realista, práctica y serena; contra la persona soñadora, impulsiva y sentimental, la cual arrasa sin cuestionamientos, alienta, dispara y embarca sin mirar atrás. Se detiene, únicamente por obra de su contraria, quien se empeña en mantener el orden y la constancia, en no exceder los límites y conservar la calma.

Sin embargo, me declaro una irremediable soñadora, quien sigue sumergiéndose en el cielo de lo imposible, tal vez increíble o absurdo. Quien alza la vista a un suelo lejano y gris, no deseado ante la posibilidad de correr más y más lejos de lo monótono…

Irremediablemente, sigo soñando. Tristemente, la mitad de los sueños terminan en aquél sótano y, bajo mi pesar, la razón me dice que todo pasará y aquel dolor me fortalecerá. Olvida todo aquello, sostén esta realidad, respira tranquila, que todo pasará…

Ahnira Sang

Trabaja duro, da lo mejor de ti, vive la verdad, confía en ti mismo, diviértete y no te arrepentirás.-Byrd Baggett.

Nos encontramos en un mundo complejo, lleno de ruido y cosas materiales. Pocas veces nos detenemos a mirar las estrellas, observar un atardecer, sonreír sinceramente, oír la lluvia o bailar al compás de las hojas de otoño.

Preferimos ver la televisión, estar con el celular o la computadora que abordar una charla agradable con nuestros seres queridos. ¿Cuántas veces has dicho “te quiero” el día de hoy?¿has regalado un abrazo?¿has ayudado realmente a quien lo necesita? ¿Te has puesto a pensar qué hermoso sería un día difícil si alguien te sonriera con el corazón? y tú, ¿eres sincero?

Podemos darnos cuenta de que día a día personas hacen cosas increíbles por el amor que tienen hacia sus seres queridos. Como es el caso de la abuelita con su nieta que, a pesar de saber que no contaba con el dinero para comprar lo que la niña quería, hizo un esfuerzo por conseguirlo a pesar de sus carencias. En esta vida lo ordinario debemos volverlo extraordinario, no desistamos tan fácilmente y defendamos firmemente nuestros deseos.

Siempre nos vamos a encontrar con personas que nos quieren estafar, pero debemos estar atentos para no ser engañados y debemos conocernos a profundidad para comprender el verdadero valor de nuestras decisiones.

CADA DECISIÓN ES DETERMINANTE PARA NUESTRO FUTURO.

 

Ahnira Sang

Escencia

Mis dedos se deslizan en un líquido temporal, sonrío y lloro cuando menos lo imagino.
Mis suspiros añaden a la atmósfera una magia particular, al propio mundo que he creado a mi alrededor, a los colores que he añadido al sintonizar.

El contraste me llena, la vida y la muerte tienen su razón de ser: una escala de emociones conforman ese gran cuadro único, irrepetible.
Y aquí estoy, simple y compleja; triste y alegre; negra y blanca; madura e infantil… simplemente, estoy aquí.

Somos un todo.

 

Ahnira Sang