Y, ¿si imagino?

Si en este momento que me encuentro caminando rumbo a un lugar desconocido para ese joven que, bebiendo un café, a las afueras de aquella cafetería que se encuentra cruzando la calle, sentado está mientras su rostro me rebela imaginariamente cuan preocupante es saber si la joven que conoció aquella noche del 26 de Junio en el bar “The garden fly” llegará a su encuentro luego de aquel desastroso suceso que los llevó a perderse a las afueras de la ciudad debido a que, al salir del bar, un misterioso sujeto robó su bolso provocando una larga persecución por parte de la pareja pues, la joven aseguró, su vida estaba de por medio si no lo recuperaban. Terminando así, en un barrio chino, con la compañía de un policía que decidió ayudarlos a pesar de que era hora de marcharse a casa, viéndose empapados de sudor, no podían perder el rastro de aquel sujeto temeroso que, en un momento de desesperación, decidió robar para darle de comer a su esposa y tres hijos que esperaban ansiosos en casa la noticia de que papá tenía nuevo empleo. Un empleo que no logró a causa de que llegó tarde a la entrevista por el tremendo tráfico de medio día, obstaculizando su llegada y sin poder regresar a casa, decidió embriagarse con lo poco que tenía en los bolsillos para olvidar cuán patética era su vida. No podía correr más, su condición física era pésima a sus cuarenta años, y el deseo de llorar y pedir perdón hacía que le temblaran las piernas. No pudo más, dejó caer el bolso y siguió trotando hasta terminar caminando cansadamente. Si el frío tacto de las esposas no le causaron el menor miedo semejante al que sintió al ver a su esposa llegar a la carcel el día siguiente.

Y, ¿si imagino que aquella niña que va caminando de la mano de su padre, por el parque, encontrará que la pasión en su vida será tocar la batería? Sí, a pesar de que su padre se empeñará en que se olvide de eso y continúe con administración de empresas para continuar con el negocio familiar. Pero será imposible, por que, en un arranque de locura ella se escapará con una banda de músicos independientes que, impulsando el proyecto de sus vidas, viajarán por todo el país para dar a conocer su talento. Ella, cuan calculadora es, invierte su vida en ellos por que está segura que triunfarán y, con ella a su lado, se darán cuenta de que el lugar que Victor abandonó, en un arranque de ira, podría ser ocupado por la joven que tanto tiempo había insistido en ser parte de la banda. Es así como comienza una loca historia de compañerismo y, ¿por qué no? de amor… Espera un momento, en este momento me encuentro girando por la calle 43 y cuarta avenida, donde, por poco, me estrello contra un joven que se encontraba distraído con el celular.

Y, ¿si me imagino?… o mejor, ¿Y si te imaginas…?

Poema al nogalero

Un amable extraño se ofreció a ayudarnos en nuestro viaje,

aunque un poco desconfiadas, aceptamos su cordialidad.

Ese extraño amable, va de viaje en viaje,

y aunque es cansado, nunca pierde su serenidad.

Con una sonrisa, va ofreciendo solidaridad,

aunque va deprisa, no le duele acortar el paso,

si es por ayudar a alguien, lo vale si recibe un ‘gracias’ con sinceridad.

Mucha gente lo ha tachado de loco,

otra poca, de un hombre bondadoso.

Pero solo él sabe lo duro que ha pasado,

y lo que con su esfuerzo se ha sabido ganar.

Va de un lado a otro, repartiendo árbol de nogal,

compartiendo sus conocimientos sin soberbia ni pesar,

sabe bien, pues la experiencia lo instruyó,

y a pesar de la gente ‘estudiada’,  el jamás huyó.

Al señor nogalero, que no niega su paradero,

al señor nogalero, que siempre busca hacer algo bueno.

Ahnira Sang

Nostalgia

Esas tremendas ganas de llorar, ¿las has sentido? Ganas que se atascan justo en tu garganta y amenazan en volverse brotes de memorias nostálgicas que escapan por la mirada. Nostalgias que queman y arden en el corazón, nostalgias que saben dulces y amargas. Cual tequila raspa en la garganta, deja una sensación extraña que no alcanzas a describir, cual limón en la herida, arde hasta antes de recibir…

Ahnira Sang

Poema a una madre… a mi madre.

El andar de sus pasos

ha calmado hasta un tornado mismo.

Por que el forjar de sus manos,

han sanado hasta el corazón mío.

Tanto, su cuerpo se ha desgastado

de luna en luna, las noches en vela

como un gran árbol, jamás la han derrotado,

y si ha tropezado, con astucia se ha levantado.

A mi madre… única e irrepetible madre

no estimas cuál importante eres para mi,

aunque la vida se enrede semejante a un estambre,

yo seguiré aquí, como estuviste tu cuando yo tenía hambre.

Y un simple gracias no basta,

por que has dado la vida misma a nosotros,

aunque los días tengan sabor a ingratitud,

no has abandonado jamás a estos locos.

Y mi vida no es nada sin la madre mía,

y, sin ti, todo sería simple gris.

Pues tus días invertidos esperan garantía,

aunque digas que no; te debo la vida misma.

Ahnira Sang

Recuerdos

Aquellas raíces que profundas han crecido tienen sabor a recuerdos, paso a paso, despacio entre la tierra, profundo y más profundo hasta que se hace todo borroso. Mi tronco, conforma mi pasar por la vida y ha constituido lo que mis hojas son de mí hoy, lo que las flores serán mañana, lo que los frutos darán a mi alma.

Ahnira Sang

Adversidad

Adversidad, sabemos, una palabra un poco larga. Adversidad, ante lo que llamamos rutina diaria. Adversidad, si la mencionas mucho, hasta suena rara. Adversidad… Tus días han estado teñidos de ésta, sin embargo, sigues ahí, a pesar de todo y de dirigir tu andar por un laberinto desconocido, sigues ahí. Hoy, no se bien lo que ha hecho esa palabra contigo, sin embargo, y aún venga esa palabra con más dureza, sé que saldrás victorioso de alguna manera. Y entenderás que un suspiro no siempre llega de lo efímero y una yaga puede significar tanto como los colores que llegan tras la tormenta.

Entenderás tantas cosas y surgirán nuevas cuestiones que invadirán tu existir, todo como parte de un ciclo continuo. Pero depende de ti. Depende que la adversidad se contradiga algún día y se alíe a tu favor en cuestión de perspectivas. Y que todo lo que hoy parece no muy bueno, sea visto diferente en el mañana.

Y que tu mano no olvide la mía, y que tus ojos no olviden mi mirada. Y que tu mente no se engañe, que confíe en que la mente mía está al pendiente de ti. Y que mi corazón te ama, guardando ese lugar especial que ningún otro amigo va a reemplazar.

Y que aquí está una amiga en la cual confiar… Y que nunca estarás completamente solo.

Ahnira Sang

Detrás de tu sonrisa

La sinceridad de tu sonrisa, ilumina ese rostro etiquetado de frialdad.

La sinceridad de tu mirada, ilumina todo un trayecto de soledad,

¡Oh, tan joven eres aún! y tus días se han marcado de azul.

Por eso corres de un lado a otro, demandando un arrojo de atención,

por eso corres de un lado a otro sintiendo un fino dolor en el corazón.

La sinceridad de tu sonrisa, ilumina cada trazo de un ocio distractor.

La sinceridad de tu mirada, ilumina cada grito silencioso desconsolador.

Anhira Sang

La duda de tu acción

Que si toco tus labios, que se yo. Que si rozas los míos, no sé tú.
El pensamiento, seguro, no se sincroniza más que el estado de nuestros latidos.

Que si tus manos eran frías, han cambiado por los sentidos: en un mismo ritmo nuestra respiración. Solo en recuerdo se queda esta conspiración.
Que si no estás presente, no se tú. Que no estoy ausente, lo se yo.

Que estás en mi mente, lo sé bien, que si estoy en la tuya, dudo hoy.

Anira Sang

Lluvia

A veces la vida no toma el rumbo que desearías. En ocasiones te encuentras corriendo, bajo la lluvia y entre los charcos, con los pies empapados, y eso no significa que quizá llegues a tiempo. A veces el nudo en tu garganta te sofoca tanto, que no puedes evitar derramar una que otra lágrima en medio de tu soledad. Y nadie entiende, ni lo entenderán. Es cuestión de tiempo para darte cuenta que lo que importa es que yo misma lo entienda, sin ahogarme en mi miseria. Simplemente seguir, y aunque tenga frío, sé que no es para siempre. Y aunque me duela, se que podré con ello. Basta de drama, seguir es la clave, me digo a mi misma que el final aún no ha llegado. La obra continúa.

Ahnira Sang