LA VENTAJA DE VIVIR

La ventaja de vivir en esta época, es que tengo infinidad de recursos a mi alcance, lo curioso es que, a pesar de ello, siento que nos hemos quedado estancados. O, tal vez, las brillantes ideas, quedan opacadas ante el brillo artificial de las grandes ciudades. O, tal vez, las más melodiosas voces, quedan sofocadas ante el ruidoso andar de los automóviles. O, tal vez, las grandes acciones, quedan olvidadas ante las cosas absurdas y graciosas que te brindan aquellas pantallas luminosas.

¡Me encuentro ahogada!, ahogada en un ritmo de vida tan robótico, donde el tiempo obtiene una calidad monetaria. Escucho a mi madre decir: “El tiempo vale oro”.

¿Qué pensarían nuestros antepasados? Aquellos que, en su mayoría, podían detenerse a contemplar el cielo. Tal y como nuestros pensamientos juzgan duramente los errores del pasado, ¿ellos qué pensarían al ver que nos detenemos únicamente a ver la pantalla de nuestro celular?

Es sofocante, lo admito, es cansado tener que vivir tan deprisa. ¡No hay tiempo para esto! Me repite una voz en mi cabeza, una y otra vez. ¿No hay tiempo?, ¿Desde cuándo? Debato en mi interior. Y no encuentro tal momento, ese momento en que el tiempo se perdió.

No hay tiempo… pero, no hay tiempo para estar pensando en esto. ¿Estás loca? Siempre preocupada, apresurada, cual conejo en la historia de Alicia en el país de las maravillas.

La ventaja de vivir en esta época, es que parece ser que todo se ha inventado ya, esto me permite sentarme cómodamente a disfrutar de las maravillas de la tecnología. ¿Crear algo yo? Ni que tuviera tanto tiempo como los de ayer.

¡Oh, no! ¿es tan tarde ya? No es posible que, teniendo todas estas ventajas, me tome tanto tiempo realizar mis actividades.

Tengo que hacer esto, rápido, que se me acaba el tiempo. ¿Se me acaba el tiempo?…

… ¿Qué es el tiempo?

 

 

Ahnira Sang

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LA CAUSA DE TUS MALES

 

Solía atormentarme cada vez que abría la llave del agua caliente y me salía fría, cuando planeaba las cosas y algo me salía mal, cuando cada boleto de sorteo que compraba resultaba no ser el ganador. Solía atormentarme cada tropiezo, cada chicle pisado, cada semáforo en rojo, pensaba: ¿acaso será un castigo divino?

Me atormentaban tanto cosas grandes como las pequeñas, mi pregunta favorita a cada una de esas situaciones surgía inmediatamente. Mi alarma no sonaba, encontraba sucia la camisa que utilizaría ese día, me quemaba con la taza de café, mi pan se había caído por el lado de la mermelada, perdí el camión de las 6:00a.m., el taxista me había cobrado de más, había llegado tarde al trabajo y descubierto que el proyecto a entregar lo había olvidado en mi departamento. Entonces me preguntaba, ¿por qué a mí?

Los días pasaban con gran frenesí, impregnados de malas situaciones destinadas para mi. Alguna especie de prueba me esperaba al cruzar la puerta, quizá solo faltaba la escena del piano cayéndome encima justo cuando salía a la banqueta. Creo, de alguna forma, me salvaste de eso.

Sí, me has salvado del fatal destino, ese que me había trazado en la cabeza durante toda mi vida. Y te conocí, y no estoy diciendo que tengas un súper poder, o que hayas encontrado un extraño invento que dispersara lo malo en mi vida. Lo que hiciste, lo único que hiciste fue compartir. Y eso, me curó.

Ahora me miras con esa expresión que me encanta, seguro crees que me he vuelto un demente. Así es, justo como yo pensé de ti aquel día en que cruzamos palabras por primera vez, cuando descubrí esa forma de pensar tan realista y optimista al mismo tiempo. ¿Cómo encontrar siempre el lado bueno de las cosas?

Como personas, no solemos compartir lo que pensamos, vivimos aferrados a una máscara que mostramos a los demás, para que no se den cuenta de lo que tenemos dentro. Justo como la máscara que te mostré aquel día que fingí no estar molesto ante tus graves comentarios, ¿cómo era posible que me dijeras tantas verdades tan a la ligera? Y ahora me atrevo a quitármela y decirte que en el justo momento que me dijiste que yo era la causa de mis propios males, sentí que me hervía la sangre, más no hice otra cosa que sonreír.

Ahora recapacito y me doy cuenta que tienes algo de razón: he caminado por la vida fijándome en lo que me falta, y no en lo que tengo. He sembrado amargura, recelo e inseguridad ante todas las situaciones que me rodean y, en lugar de aprender de eso, reniego.

Vivimos en un mundo que exige la perfección, y tu me enseñaste que la perfección no existe. ¡Qué gran mentira nos ha inculcado la sociedad! ¿Qué hago entonces? Dar amor, comprensión a mi mismo y a la propia vida. No ser tan exigente con ella, es imposible que cumpla todas mis expectativas. ¿Debo renunciar a lo que deseo? ¡Claro que no! Debo esforzarme por hacer las cosas aún mejor.

Por eso inicio aquí, contigo, y te pido una disculpa por no ser sincero contigo. Gracias por compartir algo de ti, espero hacer lo mismo y contagiar esto que ha nacido ahora en mi.

 Ahnira Sang

A ti, querido escritor…

Querido escritor

La noche anterior, me encontré a mí misma emocionada por la ida a un concierto de una banda que amenizaría la noche con música norteña y tejana, música que no suelo escuchar, sin embargo, me emocionó la idea de que una banda con larga trascendencia y buena música se presentara en una ciudad tan pequeña como la mía.

Lo curioso fue que, a diez minutos de mi partida, llegó a mí un torrente de inspiración de no sé dónde. Me sorprendí frente al computador escribiendo efusivamente aquellas letras que por tanto tiempo busqué por muchísimos lados. Poco a poco, una nueva historia se estaba forjando tras el piqueteo de cada tecla, en un ritmo constante. Fue increíble que, en unos cuantos minutos, hubiera logrado lo que jamás en tres horas con total tiempo disponible para continuar con todas aquellas historias inconclusas que buscan ansiosamente su continuación.

Queridos escritores, soy joven en esto, o así lo siento yo. Llevo aproximadamente nueve años de mi vida sintiendo una extraña pasión por las letras y, apenas en este punto, he descubierto, en mi, algo nuevo. Si analizo estos largos, o cortos, nueve años, me puedo percatar de que en innumerables ocasiones he sentido una horrible frustración al momento de querer escribir algo: algo que ha llegado a mi mente y deseo plasmarlo tan bello como ha aparecido en mi cabeza. Y, por más que me empeñe, no logro más que un estúpido garabato cual pintor frustrado.

¿Les ha sucedido alguna vez? Esto me hizo dudar seriamente del talento que me decían que tenía al escribir, o ¿acaso era tan escasa mi pasión?¿cómo deseaba ser entonces una excelente escritora? Si a veces me tomaba más de medio año volver a escribir algo que me hiciera sentir satisfecha con mi trabajo.
Todo esto, queridos escritores, me hizo sentir una gran frustración y unas inmensas ganas de dedicar mis esfuerzos a algo diferente.¡Al diablo ser escritora! Qué insensato mi deseo, siendo que pocas personas logran publicar un libro en vida. ¿Qué me asegura a mí, una simple joven mexicana, que llegaré al éxito?

No obstante, algo nuevamente me impulsó a plasmar esas descabelladas ideas. ¡Es que surgen tan de repente! y no puedo evitar ese impulso que me incita a buscar una pluma o encender la computadora. ¿Les ha sucedido, queridos escritores? Me imagino que, en cada persona, es diferente. Me he dejado llevar por los celos ante aquellas personas que parecen manantiales de historias, las cuales, con facilidad salen de sus dedos y en definitiva me han dejado, por muchísimas letras, atrás. Es ahí, cuando me siento fracasada.

Sin embargo, la noche pasada he descubierto, por fin, la forma de despertar aquella inspiración que tanto me hace falta al momento en que mi decisión me sienta frente a frente con la pluma y el papel. Pero, esto es algo que probablemente solo me suceda a mi, una escritora que a veces se siente a medias. Querido escritor, cuéntame ¿es normal esto? o ¿mejor tendré que dedicar mis esfuerzos a algo diferente?

A ti, querido escritor, te invito a que compartas tus experiencias al escribir. Es bueno hablar de eso de vez en cuando… o escribirlo.

¡Saludos!

Ahnira Sang

Irremediable soñadora

Aún sin recordar si he escrito esto antes, en algún lugar: me declaro una irremediable soñadora.

No puedo evitar que, dentro de cada acción; cada paso, cada respiro y parpadeo, esté ahí, mi lado soñador. Ese que, sin pedir permiso alguno, fluye dentro de mí, ideando alguna travesura, un viaje sin retorno, un trazo no imaginado antes. Hasta eso, caprichoso y empeñado a hacer las cosas a su manera, a indagar en las posibilidades menos pensadas, a pesar de que con ello termine cayendo en algún que otro cliché.

Mi otro yo, aferrado a idear viajes espaciales, a trazar planos que en ocasiones quedan olvidados en el sótano de los sueños rotos. Esa misma, que me empuja a determinar altas expectativas y desilusionarme en un abrir y cerrar de ojos, dejando un sabor amargo y dulce al que me ha vuelto adicta.

Es mi interior un gran campo de batalla entre la tajante, realista, práctica y serena; contra la persona soñadora, impulsiva y sentimental, la cual arrasa sin cuestionamientos, alienta, dispara y embarca sin mirar atrás. Se detiene, únicamente por obra de su contraria, quien se empeña en mantener el orden y la constancia, en no exceder los límites y conservar la calma.

Sin embargo, me declaro una irremediable soñadora, quien sigue sumergiéndose en el cielo de lo imposible, tal vez increíble o absurdo. Quien alza la vista a un suelo lejano y gris, no deseado ante la posibilidad de correr más y más lejos de lo monótono…

Irremediablemente, sigo soñando. Tristemente, la mitad de los sueños terminan en aquél sótano y, bajo mi pesar, la razón me dice que todo pasará y aquel dolor me fortalecerá. Olvida todo aquello, sostén esta realidad, respira tranquila, que todo pasará…

Ahnira Sang

Trabaja duro, da lo mejor de ti, vive la verdad, confía en ti mismo, diviértete y no te arrepentirás.-Byrd Baggett.

Nos encontramos en un mundo complejo, lleno de ruido y cosas materiales. Pocas veces nos detenemos a mirar las estrellas, observar un atardecer, sonreír sinceramente, oír la lluvia o bailar al compás de las hojas de otoño.

Preferimos ver la televisión, estar con el celular o la computadora que abordar una charla agradable con nuestros seres queridos. ¿Cuántas veces has dicho “te quiero” el día de hoy?¿has regalado un abrazo?¿has ayudado realmente a quien lo necesita? ¿Te has puesto a pensar qué hermoso sería un día difícil si alguien te sonriera con el corazón? y tú, ¿eres sincero?

Podemos darnos cuenta de que día a día personas hacen cosas increíbles por el amor que tienen hacia sus seres queridos. Como es el caso de la abuelita con su nieta que, a pesar de saber que no contaba con el dinero para comprar lo que la niña quería, hizo un esfuerzo por conseguirlo a pesar de sus carencias. En esta vida lo ordinario debemos volverlo extraordinario, no desistamos tan fácilmente y defendamos firmemente nuestros deseos.

Siempre nos vamos a encontrar con personas que nos quieren estafar, pero debemos estar atentos para no ser engañados y debemos conocernos a profundidad para comprender el verdadero valor de nuestras decisiones.

CADA DECISIÓN ES DETERMINANTE PARA NUESTRO FUTURO.

 

Ahnira Sang

Escencia

Mis dedos se deslizan en un líquido temporal, sonrío y lloro cuando menos lo imagino.
Mis suspiros añaden a la atmósfera una magia particular, al propio mundo que he creado a mi alrededor, a los colores que he añadido al sintonizar.

El contraste me llena, la vida y la muerte tienen su razón de ser: una escala de emociones conforman ese gran cuadro único, irrepetible.
Y aquí estoy, simple y compleja; triste y alegre; negra y blanca; madura e infantil… simplemente, estoy aquí.

Somos un todo.

 

Ahnira Sang

Cuenta la leyenda…

Cuenta la leyenda, que los seres humanos no venimos a este mundo por casualidad.
Estamos elaborados con finos trazos únicos e indescifrables, pero diseñados con una tinta tan suave y frágil que puede ser difuminada con facilidad.
Desde el día que nacemos, cada trazo es modificado al gusto de quienes han perdido de vista su propia esencia,nos adentramos a un mundo de caprichosas apariencias, a un lugar natural donde lo más importante es artificial, a un entorno lleno de reglas con sentido irreal.
Día a día, todo lo que parecía maravilloso, yo no lo es más. Lo que era importante, se pierde en algún lugar y, lo que considerabas correcto, es obsoleto en un mundo donde lo importante tiene un precio.
Es un mundo con maravillosos colores que no son apreciados ante una brumosa realidad que se teje firmemente frente a los ojos de los demás, y de ti también.

Se confunde lo que es la felicidad, se confunde lo que es la realidad.

Cada paso, cada respiro, cada pestañeo es olvidado ante una calamidad. Ante la tempestad de medidas y tiempos inventados, ante el sufrimiento de precios y valores alimentados.

Cuenta la leyenda, que el ser humano debería ser feliz… como los demás animales lo son, simplemente por vivir..

Ahnira Sang

Lo que sucede cuando cierras los ojos

Lo curioso de cuando voy a dormir, es que nunca sé lo que está a punto de ocurrir.

Acomodo mi cabeza sobre la almohada pensando en los últimos acontecimientos que ocurrieron en mi día, me dispongo a cerrar los ojos y, comienzo a ver imágenes en mi cabeza que no puedo controlar.

Un día desperté y me senté sobre mi cama, vi alrededor; estaba en la tranquilidad de mi habitación. Pero, entonces ¿por qué tenía el pulso acelerado?

Me encontraba paseando por un lugar desconocido, era como una tienda a orillas de una carretera que era atendida por una familia. Dentro, había muchos clientes, pero yo buscaba al hijo del dueño, que resultó ser un viejo amigo, me encontraba nerviosa y al despedirme le dije algo en secreto.

Pronto, salí de la tienda y me subí a un autobús que estaba estacionado afuera del lugar, tenía  la sensación de ser observada, seguía sintiéndome nerviosa. Había mucha gente abordo y tomé un asiento vacío mientras veía que un sujeto armado corría en dirección al autobús, me buscaba a mí, de eso estaba segura. Afortunadamente, éste arrancó antes de que el sujeto peligroso lo abordara. Sin embargo, comenzó a abrir fuego contra nosotros, curiosamente los únicos asustados éramos el chofer y yo, intentando esquivar las balas, y él, manejado cada vez más aprisa.

Todo es confuso, pero me veo saliendo del autobús que se ha volcado en el camino. Corro, corro tan rápido como lo es posible con aquellas piernas tan ligeras, siento que puedo seguir corriendo sin llegar a un ápice de cansancio. Elaboro estrategias mentales, es de noche, me encuentro corriendo por un vecindario desconocido, zigzagueando para no ser interceptada por las balas que aquel hombre disparaba contra mí mientras me perseguía, tenía planeado perderme entre aquellas casas, pasar de una cuadra a otra para esconderme de ese hombre.

Lo más irónico, es que cuando pensaba que ya todo había terminado, que había escapado del agresor, terminé regresando al lugar donde se había volcado el autobús. Donde escuché por primera vez la voz de ese sujeto: sabía que regresarías.

Mis ojos demostraron asombro y, como si fuera en cámara lenta, me di media vuelta para echar a correr mientras él disparaba dispuesto a atinar en alguna parte de mi cuerpo.

No recuerdo nada más, no sé si logró lo que se proponía, pero, estoy segura de que, a pesar de todo, se sintió bastante real.

Ahnira Sang

Tal vez eres tóxico

Tal vez eres tóxico, al sentirte fuera de tu órbita, al olvidarte de ti mismo o adularte demasiado y sentirte el centro del universo.

Probablemente seas tóxico, cuando no quieres aceptar la verdad de tus errores, cuando piensas que todo lo que haces es perfecto.

Sin duda eres tóxico, al dañarte con el filo de tus pensamientos o con el peso de tu propio olvido, cuando te abandonas en tus acciones o excedes la línea entre el tu y el otro.

Puede que seas tóxico, cuando el vaivén de la vida te parece absurdo y nada te importa más que el regocijo de tu egoísta interior.

Sucede que el ser tóxico no solo mata lentamente, envenena a tus enemigos, a tus amigos y hasta a tu sombra misma.

 

Ahnira Sang